Los 5 principios habitualmente utilizados en los primeros auxilios psicológicos describen cómo es el apoyo eficaz en momentos de crisis, angustia o desbordamiento.
No son pasos a seguir en orden. Son resultados a alcanzar: ayudar a las personas a sentirse más seguras, más tranquilas, más conectadas, más capaces y con mayor esperanza.
Estos principios se derivan de una investigación más amplia sobre el trauma y se utilizan ampliamente para describir los resultados que los primeros auxilios psicológicos eficaces deben lograr. Se aplican en todos los contextos (desastres, lugares de trabajo, escuelas, hogares, situaciones cotidianas) y orientan cómo reducir el daño, estabilizar a las personas y apoyar la recuperación.
Temas sobre los principios:
- Los 5 Principios de los Primeros Auxilios Psicológicos
- Principio 1: Seguridad
- Principio 2: Calma
- Principio 3: Autoeficacia
- Principio 4: Conexión Social
- Principio 5: Esperanza
- Resumen
Los 5 Principios de los Primeros Auxilios Psicológicos
Los cinco principios de los primeros auxilios psicológicos son:
- Seguridad
- Calma
- Autoeficacia
- Conexión social
- Esperanza
Estos principios son resultados basados en la evidencia que se observan una y otra vez en la investigación sobre trauma y respuesta a la crisis. Describen lo que el buen apoyo debe producir, sea cual sea el contexto, la cultura o el tipo de evento. Los 3 pasos (Observar, Escuchar y Conectar) y las 8 acciones clave de los Primeros Auxilios Psicológicos son formas prácticas de ayudar a crear estos resultados en tiempo real.
Principio 1: Seguridad
La seguridad es tanto física como psicológica. Significa que la persona está protegida de daños adicionales, tiene lo que necesita para sobrevivir el momento y no está bajo amenaza de juicio, presión o intrusión. Sin seguridad, ninguna otra forma de apoyo funciona bien: las personas no pueden escuchar, pensar con claridad o utilizar la ayuda si todavía están en peligro, humilladas o desbordadas por el miedo.
Qué significa la seguridad
- Protección frente al peligro continuo.
- Reducción de la exposición a situaciones angustiantes (multitudes, medios de comunicación, ruido, amenazas).
- Satisfacción de las necesidades básicas (comida, agua, refugio, calor, atención médica).
- Seguridad emocional: no ser juzgado, presionado o interrogado.
Cómo promover la seguridad
- Alejar a las personas del peligro si es seguro hacerlo.
- Reducir la exposición a escenas o información angustiantes.
- Garantizar que las necesidades básicas se atiendan primero cuando no están cubiertas.
- Proporcionar información clara y precisa, y decir cuándo no se sabe algo.
- Proteger la privacidad y la dignidad, especialmente en entornos públicos o caóticos.
Qué evitar
- No dar falsas garantías de que alguien está seguro o de que los resultados son ciertos si eso no es verdad.
- No ignorar los riesgos reales para la persona o para otros.
- No abrumar con información, preguntas o demandas cuando el entorno sigue siendo inestable.
- No dejar a personas vulnerables sin seguimiento, supervisión o una transferencia clara cuando la situación lo requiera.
En los primeros auxilios psicológicos, la seguridad es siempre la primera prioridad. Todo lo demás depende de ella.
Principio 2: Calma
La calma reduce el pánico, la confusión y el desbordamiento emocional. El objetivo no es eliminar los sentimientos ni sugerir que el malestar está mal. El objetivo es ayudar a que las reacciones intensas se asienten hasta un nivel en el que la persona pueda pensar, comunicarse y tomar decisiones simples de nuevo.
Señales de que alguien necesita calmarse
- Pánico, temblores o llanto intenso.
- Confusión o desorientación.
- Rabia, agitación, o retraimiento y bloqueo.
- Incapacidad para seguir preguntas simples o decidir el siguiente pequeño paso.
Cómo apoyar la calma
- Habla despacio y con claridad, con voz estable.
- Usa una presencia tranquila: mantente al alcance sin agobiar, a menos que la situación requiera estar más cerca para ayudar con la seguridad o la necesidad médica.
- Fomenta un anclaje simple, como la respiración lenta, sentir los pies en el suelo o nombrar algunas cosas que pueden ver u oír en la habitación.
- Reduce el ruido, las aglomeraciones y la estimulación donde puedas (un lugar más tranquilo, menos discusiones a su alrededor, un momento lejos de las pantallas o las sirenas cuando sea posible).
- Quédate con la persona si eso ayuda y es seguro; si necesita espacio, mantenla a la vista o regresa pronto cuando el riesgo sea una preocupación.
Qué evitar
- No digas “cálmate”, ya que a menudo aumenta la vergüenza y la alarma.
- No apresures, interrumpas ni presiones para que expliquen todo de una vez.
- No fuerces la conversación si no están listos o si las necesidades urgentes todavía no están cubiertas.
- No invalides los sentimientos comparando, minimizando o diciéndoles cómo deberían sentirse.
Cuando las personas están más tranquilas, pueden utilizar la información, tomar decisiones y participar en su propia recuperación. La calma es lo que hace posible el pensamiento, la toma de decisiones y los próximos pasos.
Principio 3: Autoeficacia
La autoeficacia es la creencia de la persona en que puede afrontar la situación y tomar algún tipo de acción. En una crisis, las personas a menudo se sienten impotentes, confundidas o dependientes de otros. Restaurar un sentido realista de control protege la dignidad, reduce la impotencia y se relaciona con una mejor recuperación a lo largo del tiempo.
Por qué importa
- Restaura un sentido de control y autorespeto.
- Reduce la desesperanza y la pasividad que pueden instalarse tras el shock.
- Apoya mejores resultados cuando las personas pueden participar en tareas pequeñas y manejables.
Cómo apoyarla
- Ofrece opciones, no órdenes: “¿Prefieres sentarte aquí o allí?” “¿Quieres llamar a esta persona primero, o buscamos agua antes?”
- Fomenta acciones pequeñas y alcanzables con las que estén de acuerdo, no una larga lista de exigencias.
- Pregunta qué quieren o necesitan, y qué les ayudaría más en los próximos minutos u horas.
- Involúcralos en las decisiones que les afectan, incluyendo a los niños de manera apropiada para su edad cuando los padres o cuidadores estén presentes y den su consentimiento.
- Apóyate en sus fortalezas, en cómo han afrontado situaciones anteriores y en las cosas que ya han hecho que les ayudaron (aunque sean pequeñas).
Ejemplos
- Hacer la llamada ellos mismos mientras tú ayudas a encontrar el número o un lugar tranquilo.
- Elegir un lugar más seguro donde esperar o una persona que quieran tener cerca.
- Contactar con un familiar, amigo o compañero con tu apoyo en la llamada si lo desean.
- Completar un formulario sencillo, hacer una maleta o caminar hasta un escritorio contigo en lugar de que tú lo hagas todo solo.
Qué evitar
- No asumir todas las tareas de una manera que les haga sentir inútiles o infantilizados, a menos que no puedan actuar en absoluto o debas actuar por seguridad inmediata o necesidad médica.
- No tratarlos como incapaces, dramáticos o “que no están afrontando bien” de forma despectiva.
- No presentes diez opciones a la vez; reduce a uno o dos próximos pasos cuando la persona todavía está desbordada.
Las acciones pequeñas y elegidas se acumulan. Reconstruyen una sensación de control que la crisis intenta arrebatar.
Principio 4: Conexión Social
La conexión social significa que las personas no se quedan emocionalmente aisladas en el malestar. Incluye vínculos con la familia, amigos, la comunidad y, a veces, ayuda formal. El aislamiento puede profundizar el miedo y empeorar el trauma. Las personas casi siempre afrontan mejor cuando tienen a alguien de confianza cerca, en contacto o claramente disponible.
Qué significa la conexión social
- Acceso a familiares, amigos, vecinos u otras personas en las que confíen.
- Apoyo emocional y práctico, no solo “arreglar” con consejos.
- No estar solo con sentimientos abrumadores cuando eso puede evitarse.
Cómo apoyarla
- Ayúdales a contactar con personas que nombren como seguras o importantes (por teléfono, mensaje, en persona, puntos oficiales de reunificación o registro cuando existan).
- Mantén a las familias juntas cuando sea posible y en el mejor interés de niños y adultos; evita la separación innecesaria en entornos caóticos cuando la seguridad lo permita.
- Conecta a las personas con el apoyo local o comunitario, grupos de fe o ayuda estructurada cuando se ajuste a sus preferencias.
- Fomenta el contacto social sin presión: sentarse con alguien, una actividad tranquila compartida, o simplemente no ser la única otra persona en la habitación.
Si alguien evita el apoyo
- Normaliza que muchas personas necesitan ayuda después de una crisis y que pedir ayuda no es un fracaso.
- Sugiere un pequeño paso: un mensaje de texto, un nombre, una persona, en lugar de una gran conversación sobre todo el evento.
- Reduce la presión para explicarlo todo antes de aceptar consuelo o ayuda básica.
Qué evitar
- No aislar a la persona cuando la conexión sigue siendo posible, a menos que claramente necesite un descanso tranquilo y privado y puedas mantenerla segura mientras tanto.
- No reemplaces su red de apoyo natural cuando tu papel es conectarla con ella, no ser su único “ayudante para siempre”.
- No fuerces la interacción grupal, la revelación de información o los rituales sociales para los que no están listos.
La conexión es uno de los factores protectores más importantes tras la adversidad. Los PAP deben fortalecerla, no sustituirla.
Principio 5: Esperanza
La esperanza es la sensación creíble de que las cosas pueden mejorar y de que hay un camino a través de las próximas horas y días. Debe ser realista. El consuelo falso o las promesas vacías pueden destruir la confianza y empeorar el malestar. La esperanza en los PAP se construye a partir de la claridad, la honestidad y la sensación de que existen ayuda y opciones.
Cómo se ve la esperanza
- Comprender, al menos en líneas generales, qué ocurrirá a continuación (adónde ir, quién ayudará, cuándo puede haber una actualización).
- Saber que existe alguna forma de ayuda, aunque la persona todavía no esté segura de qué opción utilizará.
- Notar pequeños progresos: una comida, una llamada hecha, una noche de sueño, un problema parcialmente resuelto.
- La creencia de que la recuperación es posible con el tiempo, lo que puede incluir duelo, retrocesos y días buenos y malos.
Cómo apoyar la esperanza
- Da información clara y precisa, y sé explícito sobre lo que no sabes.
- Céntrate en el siguiente uno o dos pasos en lugar de en todo el futuro a la vez.
- Destaca lo que ya funciona, por modesto que sea (valentía, cuidado de otros, cuidado simple del cuerpo, pedir ayuda).
- Refuerza que las reacciones intensas después de eventos difíciles son comunes y pueden aliviar con el tiempo, el apoyo y la seguridad, sin garantizar un cronograma para todos.
- Divide los grandes problemas en partes más pequeñas para que el camino parezca menos imposible.
Qué evitar
- No prometas resultados, reencuentros, vivienda o recuperación que no puedas controlar o que nadie pueda garantizar todavía.
- No minimices la dificultad de lo que están enfrentando ni “veas el lado positivo” de una manera que avergüence su dolor.
- No uses clichés como “todo irá bien” o “estaba destinado a ser”, que generalmente suenan vacíos o crueles.
La esperanza, en los PAP, proviene de la claridad, los próximos pasos honestos y la presencia de personas que seguirán al lado mientras la vida sigue siendo difícil.
Resumen
Los 5 principios de los primeros auxilios psicológicos son seguridad, calma, autoeficacia, conexión social y esperanza. La seguridad protege el cuerpo y la mente. La calma hace posible el pensamiento y la cooperación. La autoeficacia recupera un sentido justo de control. La conexión social vincula a las personas con otros que pueden ayudar. La esperanza convierte la información precisa y los pequeños pasos en un camino creíble hacia adelante.
En la práctica, la cadena es simple de recordar: seguridad, luego calma, luego capacidad, luego conexión, luego esperanza. Estos son los resultados hacia los que debe trabajar toda respuesta de PAP, ya uses los 3 pasos, las 8 acciones clave o tus propios protocolos locales. Son el estándar para determinar si el apoyo está haciendo bien en lugar de añadir confusión o daño.
Las 8 Acciones Clave
Las 8 acciones clave son un marco detallado de los Primeros Auxilios Psicológicos utilizado en algunas guías formales de formación y operaciones de campo.
- Contacto y acercamiento
- Seguridad y bienestar
- Estabilización
- Recogida de información sobre necesidades y preocupaciones
- Asistencia práctica
- Vinculación con apoyos sociales
- Información sobre el afrontamiento
- Derivación a servicios colaborativos
Más información sobre las 8 acciones clave de los primeros auxilios psicológicos.
Para un aprendizaje estructurado, consulta la formación en primeros auxilios psicológicos y recursos PAP y manuales PDF, y ejemplos prácticos de PAP.