Las 8 acciones clave de los Primeros Auxilios Psicológicos son el marco de campo detallado que se utiliza para apoyar a las personas después de una crisis, desastre, violencia, pérdida o malestar abrumador.

No son pasos rígidos que deban ocurrir siempre en orden. Son acciones flexibles. Usa lo que se necesita, omite lo que no se necesita, y adáptate siempre a la persona, el entorno, el nivel de riesgo y el apoyo ya disponible.

Temas sobre las acciones clave:

Las 8 Acciones Clave de los Primeros Auxilios Psicológicos

Las 8 acciones clave son un marco práctico para ayudar a alguien a recuperar la seguridad, la calma, la conexión y el control después de un evento angustiante.

El objetivo no es proporcionar terapia, diagnosticar trauma, obligar a las personas a hablar ni hacer promesas poco realistas. El objetivo es ofrecer una ayuda humana, respetuosa y práctica en el período inmediatamente posterior a una crisis.

Las 8 acciones clave son:

  1. Contacto y acercamiento: acercarse con respeto y ofrecer ayuda sin presión.
  2. Seguridad y bienestar: reducir el peligro inmediato, proporcionar información precisa y apoyar el bienestar físico y emocional.
  3. Estabilización: ayudar a alguien que está desbordado, desorientado, en pánico o incapaz de funcionar.
  4. Recogida de información: identificar necesidades inmediatas, riesgos, preocupaciones, pérdidas y apoyo disponible.
  5. Asistencia práctica: ayudar a la persona a dar pasos realistas para resolver problemas urgentes.
  6. Vinculación con apoyos sociales: reconectar a las personas con familiares, amigos, cuidadores, comunidad u otro apoyo de confianza.
  7. Información sobre el afrontamiento: explicar las reacciones comunes al estrés y formas sencillas de afrontarlo.
  8. Derivación a servicios colaborativos: conectar a las personas con servicios médicos, de salud mental, sociales, de protección, espirituales o comunitarios cuando sea necesario.

Utiliza estas acciones de forma flexible. Alguien puede necesitar solo contacto, consuelo e información práctica. Otra persona puede necesitar estabilización, derivación urgente y transferencia directa a apoyo especializado.

Acción 1: Contacto y Acercamiento

Objetivo: responder a alguien que se acerca a ti, o acercarte con suavidad a alguien que puede necesitar ayuda, de una manera no intrusiva, compasiva y útil.

El primer contacto importa. Un acercamiento tranquilo y respetuoso puede ayudar a alguien a sentirse más seguro y más dispuesto a recibir apoyo. Un acercamiento apresurado, forzado o demasiado intenso puede aumentar el malestar.

Cómo acercarse a alguien

  • Acércate con calma y respeto.
  • Preséntate por nombre y rol.
  • Pide permiso antes de iniciar una conversación.
  • Habla suave y claramente.
  • Presta atención a la persona.
  • No la agobies, la mires fijamente, la toques ni invadas su espacio personal a menos que sea claramente apropiado.
  • Respeta las normas culturales, religiosas, de género, edad y familiares.
  • Si rechaza la ayuda, respétalo e indícale dónde puede encontrar apoyo más adelante.

Qué decir primero

Usa un lenguaje sencillo. Por ejemplo:

  • “Hola, me llamo ____. Estoy aquí para ver si alguien necesita ayuda. ¿Puedo hablar contigo un momento?”
  • “Antes de hablar, ¿hay algo urgente que necesites ahora mismo, como agua, ayuda médica, un teléfono o un lugar más tranquilo?”
  • “No tienes que hablar de lo que ocurrió. Solo estoy aquí para ver qué podría ayudar ahora mismo.”

Al apoyar a niños

  • Habla primero con el padre, cuidador o adulto responsable siempre que sea posible.
  • Ponte a la altura de los ojos del niño si es apropiado.
  • Usa el nombre del niño si lo conoces.
  • Usa un lenguaje sencillo y amable.
  • Si un niño está solo, busca a un padre, cuidador, maestro, responsable oficial o de protección lo antes posible.

Protege la privacidad

  • No hables de la situación de alguien donde personas innecesarias puedan escuchar.
  • No pidas detalles a menos que sean necesarios para ayudar.
  • No compartas nombres, historias ni datos personales de forma casual.
  • Si hay riesgo de daño, abuso, negligencia o preocupación de protección, involucra al profesional o autoridad correspondiente.

Acción 2: Seguridad y Bienestar

Objetivo: mejorar la seguridad inmediata y continua, proporcionando bienestar físico y emocional.

Las personas se recuperan mejor cuando se sienten más seguras, más informadas, menos expuestas y menos solas. La seguridad y el bienestar no son solo conceptos emocionales. Incluyen cosas prácticas: calor, agua, iluminación, medicación, privacidad, supervisión, información precisa y protección frente a daños adicionales.

Mejora la seguridad física inmediata

  • Comprueba si la persona sigue en peligro.
  • Aleja a la persona del tráfico, la violencia, el fuego, las estructuras inestables, las multitudes, las armas u otros riesgos si es seguro hacerlo.
  • Elimina peligros simples donde sea posible, como cristales rotos, objetos afilados, líquidos derramados u obstáculos.
  • Asegúrate de que los niños estén supervisados en un área segura.
  • Busca ayuda de los servicios de emergencia, seguridad, personal médico, personal escolar, responsables del lugar de trabajo o autoridades locales cuando el riesgo esté fuera de tu control.

Observa los riesgos de seguridad urgentes

  • Lesiones graves o necesidad médica.
  • Signos de shock, como piel pálida o sudorosa, mareos, confusión, pulso rápido, respiración irregular o falta de respuesta.
  • Amenaza de daño a sí mismo o a otros.
  • Agitación extrema, rabia o pérdida de control.
  • Necesidad de medicación urgente.
  • Riesgo para niños, personas mayores, personas con discapacidad o personas que están siendo atacadas.

Si alguien puede hacerse daño a sí mismo o a otro, o parece médicamente inseguro, busca ayuda de emergencia o profesional de inmediato. Quédate con la persona si es seguro hasta que llegue la ayuda.

Da información precisa

  • Explica qué está ocurriendo ahora.
  • Explica qué es probable que ocurra a continuación.
  • Explica qué ayuda está disponible.
  • Usa un lenguaje claro, breve y no técnico.
  • Pregunta qué es lo que más le preocupa a la persona.
  • Si no sabes algo, dilo. No adivines.
  • No prometas seguridad, servicios, suministros, reencuentros ni resultados a menos que sepas que son ciertos.

Apoya el bienestar físico

  • Ayuda a la persona a acceder a agua, comida, calor, sombra, ropa, mantas, asientos, baños, medicación, ayudas para la movilidad, audífonos, gafas o un espacio más tranquilo.
  • Anima a la persona a participar donde sea posible, para que recupere cierto control.
  • Para personas mayores o con discapacidad, comprueba la movilidad, las necesidades sensoriales, los medicamentos, los animales de servicio, las necesidades de cuidado diario y el acceso a baños o zonas de comida.

Reduce la exposición a recuerdos angustiantes

  • Aleja a las personas de vistas, sonidos, olores, multitudes o atención mediática aterradoras cuando sea posible.
  • Protege la privacidad de mirones, cámaras, periodistas o preguntas innecesarias.
  • Fomenta descansos de las noticias angustiantes o la cobertura en redes sociales.
  • Ayuda a los padres a limitar la exposición de los niños a detalles gráficos o cobertura mediática repetida.

Si alguien está desaparecido, herido o ha fallecido

  • Escucha sin forzar detalles.
  • Ayuda a la persona a acceder a actualizaciones oficiales o sistemas de reunificación.
  • No hagas promesas sobre si alguien está seguro, vivo, encontrado o si va a volver.
  • Ayúdales a identificar a quién necesitan contactar y qué información pueden necesitar las autoridades.
  • Para los niños, usa un lenguaje honesto y sencillo y mantenlos cerca de adultos de confianza cuando sea posible.

Acción 3: Estabilización

Objetivo: calmar y orientar a alguien que está emocionalmente desbordado, desorientado, en pánico o incapaz de funcionar.

No todas las personas necesitan estabilización. El llanto intenso, el entumecimiento, el miedo, la rabia, la confusión o el silencio pueden ser normales después de una crisis. La estabilización es necesaria cuando el malestar es tan intenso que la persona no puede pensar, comunicarse, tomar decisiones, mantenerse segura o cuidar de sí misma o de otros.

Señales de que alguien puede necesitar estabilización

  • Mirada vidriosa, ausente o incapaz de concentrarse.
  • Sin respuesta a preguntas o instrucciones simples.
  • Desorientación o comportamiento confuso y sin rumbo.
  • Llanto incontrolable, temblores, hiperventilación, balanceo o pánico.
  • Sensación de estar atrapado, paralizado o incapaz de actuar.
  • Comportamiento de búsqueda frenética.
  • Flashbacks o sensación de que el evento está ocurriendo de nuevo.
  • Comportamiento arriesgado o impulsivo.

Cómo estabilizar a alguien

  • Mantén la calma, la quietud y la presencia.
  • No los agobies con demasiadas palabras.
  • Dales unos momentos si necesitan espacio y están seguros.
  • Habla despacio y con sencillez.
  • Ayúdales a centrarse en una cosa manejable a la vez.
  • Oriéntalos sobre dónde están, quién está con ellos y qué ocurrirá a continuación.
  • Si hay familiares o personas de confianza cerca, involúcralos si es apropiado.
  • Para los niños, apoya el papel del cuidador en lugar de sustituirlo, a menos que el cuidador no esté disponible o no pueda ayudar.

Técnica de anclaje

Si alguien está desbordado por el pánico, el miedo, los flashbacks o los pensamientos acelerados, ayúdale a reconectarse con el entorno presente.

  • Pídele que se siente o se ponga de pie en una posición estable si es posible.
  • Pídele que respire dentro y fuera lentamente.
  • Pídele que nombre cinco cosas no angustiantes que pueda ver.
  • Pídele que nombre cinco sonidos no angustiantes que pueda escuchar.
  • Pídele que nombre cinco cosas no angustiantes que pueda sentir.
  • Haz una pausa para respirar lentamente entre cada paso.
  • Para los niños, pídeles que nombren colores u objetos seguros a su alrededor.

Cuando la estabilización no es suficiente

  • Si la persona sigue extremadamente agitada, en pánico, con psicosis, en situación de riesgo o incapaz de funcionar, involucra a profesionales médicos o de salud mental.
  • Si puede hacerse daño a sí misma o a otra persona, busca ayuda urgente de inmediato.
  • La medicación no es una herramienta rutinaria de los PAP y solo debe ser manejada por profesionales cualificados.

Acción 4: Recogida de Información

Objetivo: identificar las necesidades inmediatas, las preocupaciones actuales, los riesgos y las prioridades para adaptar el apoyo a la persona.

La recogida de información en los Primeros Auxilios Psicológicos no es una evaluación formal, un interrogatorio ni una entrevista sobre el trauma. Pregunta solo lo que necesitas para entender qué ayuda es más útil ahora.

Regla fundamental

No presiones a las personas para que describan detalles traumáticos. Sígueles la corriente. Si alguien quiere contar toda la historia pero todavía hay necesidades urgentes que atender, redirige con suavidad la atención al apoyo inmediato.

Pregunta sobre las necesidades inmediatas

  • “¿Hay algo urgente que necesites ahora mismo?”
  • “¿Necesitas ayuda médica?”
  • “¿Necesitas agua, comida, calor, medicación, un teléfono, transporte o un lugar más seguro?”
  • “¿Hay alguien que dependa de ti ahora mismo, como un niño, una persona mayor, un paciente o una mascota?”

Pregunta sobre la seguridad y las preocupaciones actuales

  • “¿Estás preocupado/a por tu seguridad ahora mismo?”
  • “¿Sabes qué ocurrirá a continuación?”
  • “¿Hay información que necesites para entender qué ocurrió o qué hacer ahora?”
  • “¿Estás preocupado/a por alguien cercano a ti?”
  • “¿Sabes dónde están tu familia o las personas importantes para ti?”

Pregunta sobre salud, medicación y necesidades de apoyo

  • “¿Tienes alguna condición médica o de salud mental que necesite atención?”
  • “¿Necesitas medicación que actualmente no tienes?”
  • “¿Puedes contactar con tu médico, cuidador o trabajador de apoyo?”
  • “¿Necesitas gafas, audífonos, ayudas para la movilidad, oxígeno u otros artículos esenciales?”

Pregunta sobre pérdidas e interrupciones prácticas

  • “¿Se vio afectado tu hogar, escuela, lugar de trabajo, barrio o negocio?”
  • “¿Perdiste propiedades importantes, documentos, dinero, medicación o una mascota?”
  • “¿Hay algo importante que se haya visto interrumpido?”

Escucha la culpa, la vergüenza o la autocrítica

  • No discutas con los sentimientos de la persona.
  • Refleja con suavidad: “Parece que te estás juzgando con mucha dureza.”
  • No digas “No fue tu culpa” a menos que sepas suficiente para decirlo con responsabilidad.
  • Ofrece consuelo emocional e información sobre el afrontamiento.

Pregunta directamente sobre el riesgo grave cuando sea necesario

Si la persona parece desbordada, desesperanzada, extremadamente agitada, intoxicada, insegura, o habla de no querer vivir, pregunta con claridad y calma:

  • “¿Has tenido pensamientos de hacerte daño?”
  • “¿Has tenido pensamientos de hacer daño a alguien más?”

Si la respuesta es sí, no la dejes sola si hay riesgo inmediato. Busca ayuda de emergencia, médica, de salud mental, de protección o de seguridad de inmediato.

Prioriza las preocupaciones

Si la persona tiene varias preocupaciones, resúmelas y ayúdala a elegir el primer paso realista.

  • “Estás preocupado/a por tu hija, tu medicación y dónde vas a dormir esta noche. Empecemos por la más urgente.”
  • “¿Cuál de estas necesidades hay que atender primero?”

Acción 5: Asistencia Práctica

Objetivo: ayudar a la persona a abordar las necesidades y preocupaciones inmediatas mediante pasos prácticos y alcanzables.

La crisis puede dificultar la resolución de problemas. La asistencia práctica ayuda a restaurar el control, la dignidad, la esperanza y el impulso. La tarea no es resolver toda la vida de la persona. La tarea es ayudarle a dar el siguiente paso útil.

Los cuatro pasos de asistencia práctica

  1. Identifica la necesidad más inmediata. Elige un problema en el que centrarse primero.
  2. Clarifica la necesidad. Concreta el problema lo suficiente como para actuar sobre él.
  3. Habla de un plan de acción. Identifica opciones realistas, recursos disponibles y lo que puede ocurrir a continuación.
  4. Actúa para abordar la necesidad. Ayuda a la persona a hacer la llamada, rellenar el formulario, encontrar a la persona, acceder al servicio o dar el primer paso.

Ejemplos de ayuda práctica

  • Encontrar comida, agua, ropa, refugio, transporte, baños o un lugar más seguro.
  • Ayudar a alguien a llamar a familiares, amigos, cuidadores, escuela, trabajo o contactos de emergencia.
  • Ayudar a alguien a acceder a atención médica, medicación, ayudas para la movilidad o apoyo de salud mental.
  • Ayudar a rellenar formularios, informes, documentos de seguros o información sobre personas desaparecidas.
  • Ayudar a organizar el cuidado de niños, personas mayores, personas con discapacidad o mascotas.
  • Ayudar a alguien a entender adónde ir a continuación y quién puede ayudar.

Mantén el plan realista

  • Céntrate en lo que realmente puede hacerse ahora.
  • No prometas recursos que pueden no existir.
  • Divide los grandes problemas en pasos más pequeños.
  • Ayuda a la persona a usar sus propias fortalezas y apoyos existentes.
  • Para niños y adolescentes, involucra a padres, cuidadores, maestros o adultos responsables siempre que sea posible.

Acción 6: Vinculación con Apoyos Sociales

Objetivo: ayudar a las personas a conectar con familiares, amigos, cuidadores, miembros de la comunidad y otras fuentes de apoyo.

El apoyo social es una de las partes más importantes de la recuperación. Las personas pueden necesitar apoyo emocional, ayuda práctica, información fiable, tranquilidad, consejo, asistencia física, apoyo material o simplemente a alguien seguro cerca.

Tipos de apoyo que las personas pueden necesitar

  • Apoyo emocional: escucha, calidez, aceptación, tranquilidad, consuelo.
  • Conexión social: estar cerca de personas familiares o seguras.
  • Apoyo fiable: saber quién estará ahí si se necesita.
  • Consejos e información: entender qué es normal y qué hacer a continuación.
  • Asistencia física: ayuda para llevar objetos, moverse con seguridad, rellenar formularios o completar tareas.
  • Asistencia material: comida, agua, ropa, medicina, dinero, transporte, refugio o suministros.

Reconecta a las personas con sus apoyos principales

  • Ayúdales a contactar con familiares, parejas, hijos, padres, amigos, vecinos, cuidadores, líderes religiosos, personal escolar, contactos del lugar de trabajo o grupos comunitarios.
  • Usa teléfono, mensaje de texto, correo electrónico, aplicaciones de mensajería, registros oficiales, sistemas de reunificación o contacto en persona donde sea posible.
  • Si alguien está aislado, conéctalo con apoyo inmediato seguro, como trabajadores de ayuda humanitaria, vecinos, maestros, voluntarios comunitarios u otras personas apropiadas cercanas.

Si alguien es reacio a buscar apoyo

Las personas pueden evitar el apoyo porque se sienten avergonzadas, débiles, culpables, una carga, con miedo a derrumbarse, sin saber qué necesitan o convencidas de que nadie entenderá.

  • Normaliza la necesidad de ayuda después de una crisis.
  • Ayúdales a identificar qué tipo de apoyo sería útil.
  • Ayúdales a elegir a una persona segura a quien contactar.
  • Sugiere una frase sencilla que puedan usar, como: “No necesito explicarlo todo, pero no quiero estar solo/a ahora mismo.”
  • Recuérdales que no tienen que contar toda la historia para recibir apoyo.

Ayuda a las personas a apoyar a otros de forma segura

  • Fomenta la ayuda práctica, no el procesamiento emocional forzado.
  • Sugiere un apoyo simple: sentarse juntos, ayudar con los niños, compartir información, acompañar a alguien a un servicio, hacer té, ayudar con el papeleo.
  • Para los niños, usa actividades grupales seguras como dibujar, jugar, leer, construir, colorear o juego simple.
  • Mantén a los niños cerca de adultos de confianza y evita el juego centrado en el desastre o las conversaciones gráficas.

Acción 7: Información sobre el Afrontamiento

Objetivo: proporcionar información sencilla sobre las reacciones al estrés y el afrontamiento para que las personas entiendan qué les está ocurriendo y puedan funcionar mejor.

Después de una crisis, las personas pueden asustarse por sus propias reacciones. Explica que las reacciones intensas pueden ser comunes después de eventos abrumadores, sin etiquetarlas como síntomas, trastornos, debilidad o daño permanente.

Reacciones comunes al estrés

  • Recuerdos intrusivos, imágenes, sueños o la sensación de que el evento está ocurriendo de nuevo.
  • Evitación de recuerdos, conversaciones, lugares, personas, pensamientos o sentimientos relacionados con lo ocurrido.
  • Entumecimiento, desapego, aislamiento o pérdida de interés.
  • Sensación constante de alerta, sobresaltos, irritabilidad, rabia, incapacidad para dormir o para concentrarse.
  • Reacciones físicas como dolores de cabeza, dolor de estómago, mareos, presión en el pecho, latidos rápidos, náuseas, cambios en el apetito o problemas intestinales.
  • Duelo, tristeza, añoranza, culpa, arrepentimiento, rabia, soledad, desesperanza o echar de menos a alguien que falleció o está ausente.

Explica los desencadenantes

  • Desencadenantes traumáticos: vistas, sonidos, olores, lugares, personas, clima, ruidos o sensaciones que traen de vuelta el evento.
  • Desencadenantes de pérdida: fotos, pertenencias, rutinas, lugares, fechas o momentos que destacan quién o qué se ha perdido.
  • Desencadenantes de cambio: nueva vivienda, rutinas cambiadas, interrupción escolar, interrupción laboral, dificultades económicas o inconvenientes cotidianos que muestran que la vida es diferente.
  • Dificultades: falta de dinero, comida, agua, transporte, documentos, privacidad, sueño, cuidado infantil, atención médica o actividades normales.

Acciones de afrontamiento útiles

  • Hablar con alguien de confianza.
  • Obtener información precisa.
  • Descansar cuando sea posible.
  • Comer, hidratarse y moverse con suavidad.
  • Volver a las rutinas simples donde sea posible.
  • Tomar descansos de las noticias y el contenido angustiante.
  • Pasar tiempo con personas de apoyo.
  • Usar la respiración, el anclaje, la oración, la meditación, el diario, la relajación o lo que sea útil.
  • Hacer pequeñas tareas prácticas que restauren el control.
  • Usar métodos de afrontamiento que hayan ayudado antes.
  • Buscar asesoramiento o apoyo profesional cuando las reacciones siguen interfiriendo con la vida.

Acciones de afrontamiento poco útiles

  • Usar alcohol o drogas para afrontar.
  • Aislarse completamente de las personas o las actividades.
  • Trabajar constantemente para evitar sentir nada.
  • Culparse a uno mismo o a otros de forma excesiva.
  • Enojarse de forma violenta.
  • Comer en exceso, comer muy poco o descuidar el sueño y la salud.
  • Ver medios angustiantes de forma repetida.
  • Hacer cosas arriesgadas o peligrosas.

Ejercicio sencillo de respiración

Úsalo solo si la persona está lo suficientemente tranquila como para seguir las instrucciones.

  • Pídele que coloque una mano sobre el estómago si se siente cómodo/a.
  • Pídele que inhale lentamente por la nariz contando hasta tres.
  • Pídele que exhale lentamente por la boca contando hasta tres.
  • Repite cinco veces.
  • Para los niños, descríbelo como llenar y vaciar lentamente un globo.

Afrontamiento para las familias

  • Fomenta rutinas simples: comidas, hora de dormir, despertar, juego, deberes escolares, oración o tiempo compartido.
  • Recuerda a los miembros de la familia que las personas pueden reaccionar de forma diferente ante el mismo evento.
  • Fomenta la paciencia, no la comparación.
  • Ayuda a los padres a entender que los niños pueden mostrar malestar a través del comportamiento, el sueño, el apego, la rabia, la regresión o las quejas físicas.
  • Anima a las familias a hablar sobre qué apoyo necesita cada persona, sin forzar a todos a contar toda la historia.

Acción 8: Derivación a Servicios Colaborativos

Objetivo: conectar a las personas con los servicios que necesitan ahora o que pueden necesitar más adelante.

Algunas necesidades no pueden ser atendidas solo por los Primeros Auxilios Psicológicos. La acción clave final es asegurarse de que las personas están conectadas con la ayuda adecuada, no solo informadas de que existe ayuda.

Cuándo derivar a alguien a servicios adicionales

  • Problema médico agudo.
  • Problema agudo de salud mental.
  • Amenaza de daño a sí mismo o a otros.
  • Empeoramiento de una condición médica, emocional, conductual o de salud mental.
  • Necesidad de medicación.
  • Abstinencia de alcohol o drogas, recaída o preocupación grave por el consumo de sustancias.
  • Violencia doméstica, maltrato infantil, abuso a personas mayores, explotación o preocupación de protección.
  • Preocupaciones significativas sobre el desarrollo de un niño o adolescente.
  • Dificultades de afrontamiento continuas varias semanas después del evento.
  • Necesidad de apoyo en vivienda, alimentación, transporte, bienestar social, asistencia legal, financiera, escolar, laboral, espiritual o comunitaria.
  • La persona solicita una derivación.

Cómo hacer una derivación útil

  • Resume las necesidades de la persona y comprueba que la has entendido correctamente.
  • Explica qué es el servicio y cómo puede ayudar.
  • Explica qué ocurrirá a continuación si acepta la derivación.
  • Pregúntale cómo se siente respecto a la derivación.
  • Da información por escrito donde sea posible.
  • Haz la cita, la llamada, la presentación o la transferencia directamente donde sea posible.
  • No derives a proveedores desconocidos o en quienes no confíes.

Niños y adolescentes

  • Los niños y adolescentes generalmente necesitan el consentimiento de los padres o cuidadores para los servicios no urgentes.
  • Involucra a un adulto responsable en el proceso de derivación siempre que sea posible.
  • Mantén las interacciones de apoyo para que el joven tenga menos miedo a la atención futura.
  • Reduce la necesidad de que el niño repita los detalles traumáticos repetidamente resumiendo la información esencial para el profesional receptor cuando sea apropiado y confidencialmente seguro.

Personas mayores y personas con discapacidad

  • Comprueba si necesitan atención primaria, medicación, transporte, apoyo para la movilidad, comidas, vivienda, cuidado diario, servicios de discapacidad, servicios para personas mayores o apoyo social.
  • Asegúrate de que entiendan la derivación y puedan acceder físicamente a ella.
  • Donde sea apropiado, involucra a familiares de confianza, cuidadores, defensores o apoyo comunitario.

La continuidad importa

  • Si no puedes continuar ayudando, explica qué ocurrirá a continuación.
  • Presenta a la persona al siguiente ayudante donde sea posible.
  • Comparte solo la información esencial con el siguiente proveedor.
  • Evita que la persona tenga que repetir su historia innecesariamente.
  • No dejes a la persona sintiéndose abandonada después de que haya aceptado ayuda.

Lista de verificación rápida

Usa esta lista como recordatorio rápido en situaciones reales.

Contacto y acercamiento

  • Preséntate.
  • Pide permiso para ayudar.
  • Respeta el espacio personal, la cultura, la privacidad y la elección.
  • No fuerces la conversación.

Seguridad y bienestar

  • Comprueba el peligro inmediato.
  • Atiende primero las necesidades médicas o de seguridad urgentes.
  • Da información precisa.
  • Mejora el calor, el agua, la comida, el refugio, la privacidad y el bienestar donde sea posible.
  • Reduce la exposición a recuerdos angustiantes.

Estabilización

  • Úsala solo si la persona está desbordada, desorientada, en pánico o incapaz de funcionar.
  • Mantén la calma y la presencia.
  • Usa orientación simple y anclaje.
  • Busca ayuda profesional urgente si el riesgo sigue siendo alto.

Recogida de información

  • Pregunta solo lo necesario.
  • No presiones para obtener detalles traumáticos.
  • Identifica necesidades urgentes, riesgos, pérdidas, medicación, seres queridos y apoyo.
  • Pregunta directamente sobre autolesión o daño a otros cuando sea necesario.

Asistencia práctica

  • Elige una necesidad inmediata.
  • Clarifica el problema.
  • Haz un plan realista.
  • Ayuda a la persona a dar el primer paso.

Apoyos sociales

  • Reconecta a la persona con personas de confianza.
  • Ayúdales a pedir apoyo de forma sencilla.
  • Fomenta la ayuda práctica y la conexión segura.

Información sobre el afrontamiento

  • Explica las reacciones comunes al estrés sin patologizar.
  • Recomienda acciones de afrontamiento útiles.
  • Advierte sobre patrones de afrontamiento perjudiciales.
  • Fomenta las rutinas, el descanso, la conexión y las pequeñas acciones.

Derivación a servicios

  • Deriva cuando las necesidades estén más allá de los PAP.
  • Haz conexiones directas, no sugerencias vagas.
  • Usa transferencias cálidas donde sea posible.
  • Mantén la continuidad y la dignidad.

Resumen

Las 8 acciones clave de los Primeros Auxilios Psicológicos proporcionan un marco detallado para ayudar a alguien después de una crisis: hacer un contacto respetuoso, mejorar la seguridad y el bienestar, estabilizar si es necesario, comprender las preocupaciones inmediatas, ofrecer ayuda práctica, reconectar el apoyo social, explicar el afrontamiento y vincular a las personas con los servicios.

El marco es flexible. La persona puede necesitar una acción, varias acciones o ayuda profesional urgente. La regla fundamental es simple: proteger la seguridad, preservar la dignidad, evitar la presión, dar información precisa, apoyar la calma y ayudar a la persona a dar el siguiente paso realista.

Los 3 Pasos

Los 3 pasos de los primeros auxilios psicológicos (Observar, Escuchar y Conectar) son un modelo breve y fácil de recordar usado en muchos programas de formación y en el campo, junto con las 8 acciones clave y los 5 principios.

  1. Observar
  2. Escuchar
  3. Conectar

Más información sobre los 3 pasos de los primeros auxilios psicológicos.

Para un aprendizaje estructurado, consulta la formación en primeros auxilios psicológicos y recursos PAP y manuales PDF, y ejemplos prácticos de PAP.